MENSAJERAS DEL PROGRESO
Con información histórica recopilada por el portal especializado Tribuna de Tabasco, así como de investigaciones basadas en documentos y referencias de la época:
Graciela Padrón Wade, orgullosamente teapaneca, quedó registrada en la historia de Tabasco como “Flor de Amor” del municipio de Centro durante la Segunda Exposición Regional Tabasqueña de 1930, uno de los eventos que marcaron el inicio de las tradiciones que hoy forman parte esencial de la identidad cultural tabasqueña.
La exposición se celebró del 5 al 12 de febrero de 1930 en la capital del estado, en una época en la que las representantes municipales aún eran conocidas como “Flores de Amor”, mucho antes de que surgiera el término “Embajadoras”, como actualmente se les conoce dentro de la Feria Tabasco. Aquellos primeros certámenes no solo exaltaban la belleza de las mujeres tabasqueñas, sino también el orgullo regional, las costumbres y el espíritu de cada municipio.
Graciela Padrón Wade nació en Teapa, Tabasco, el 15 de enero de 1913. Fue hija de Feliciano Padrón González y Candelaria Wade Ivis. Realizó sus estudios de instrucción primaria superior en el Instituto “José N. Rovirosa”, bajo la enseñanza del profesor Arnulfo Giorgana, concluyendo sus estudios a los 14 años.
Aunque originaria de Teapa, su familia se trasladó a vivir a Villahermosa, razón por la cual fue elegida para representar al municipio de Centro en aquella histórica exposición regional. Este detalle convierte su historia en un caso muy especial dentro de la memoria cultural tabasqueña, pues demuestra cómo las raíces y el sentido de pertenencia trascienden los límites geográficos.
El miércoles 5 de febrero de 1930, a las diez de la mañana, el gobernador interino Isidoro María Díez inauguró oficialmente la Exposición Regional Tabasqueña. Días después, el sábado 8 de febrero, Tomás Garrido Canabal ofreció una comida a todas las representantes conocidas como “Flores de Amor”. Entre ellas se encontraba Graciela representando a Centro, mientras que por Teapa participaba la joven Edelina López.
La clausura de aquella exposición ocurrió el miércoles 12 de febrero, y las representantes fueron despedidas la noche del jueves 13 con serenatas interpretadas por Pedro Gutiérrez al pie de sus ventanas, una tradición llena de romanticismo y elegancia que reflejaba el ambiente social y cultural de la época.
Como reconocimiento a su representación, el entonces presidente municipal de Centro, César A. Rojas, obsequió a Graciela Padrón Wade una esclava de oro de 18 quilates decorada con esmaltes de distintos colores y con la inscripción:
“Exposición Regional Tabasqueña 1930, Graciela. Flor de Amor. Centro”.
Más adelante, “Chela”, como cariñosamente la llamaban familiares y amistades, contrajo matrimonio el 19 de enero de 1931 con el ganadero zapatense César Abreu Ochoa, formando una familia con seis hijos: Amada, Norma, César, Magda Graciela, Elsy del Socorro y Humberto.
La historia de Graciela Padrón Wade también permite comprender la evolución de las festividades tabasqueñas. En aquellos años, las representantes eran llamadas “Mensajeras del Progreso” o “Flores de Amor”; posteriormente surgiría el título de “Embajadoras”, convirtiéndose con el paso del tiempo en una de las tradiciones más queridas y esperadas por el pueblo tabasqueño.
Dentro de ese contexto histórico también destaca la figura de Sofía Cano Calcáneo, reconocida en su época como “Mensajera del Progreso”, nombre con el que se distinguía a las representantes antes de adoptar oficialmente el término actual. Gracias a personajes como ellas, comenzó a construirse la esencia cultural y festiva que hoy identifica a Tabasco dentro y fuera del estado.
Actualmente, la Feria Tabasco y sus embajadoras representan orgullo, identidad y tradición para miles de familias tabasqueñas. Sin embargo, muchas nuevas generaciones desconocen el verdadero origen de estas celebraciones y de las mujeres que ayudaron a construir esta historia, debido a que en muchas escuelas estos temas culturales e históricos pocas veces son enseñados con profundidad.
Por ello, investigaciones y publicaciones como las realizadas por Tribuna de Tabasco resultan fundamentales para rescatar la memoria histórica del estado y reconocer a mujeres como Graciela Padrón Wade, cuya participación forma parte del patrimonio cultural de Tabasco.
La historia de aquellas primeras representantes no es solamente un recuerdo del pasado; es la raíz viva de una tradición que continúa despertando emoción, identidad y orgullo entre los tabasqueños generación tras generación.
Graciela Padrón Wade falleció en 1997, a los 84 años, dejando un legado que permanece vivo dentro de la historia cultural de Tabasco.





FLOR TABASCO
Un orgullo que marcó historia en Tabasco
En 1953, Mireya Ruiz Quero fue nombrada la primera #FlorTabasco, convirtiéndose así en la primera #FlorDeOro
de nuestro estado.
Este momento histórico tuvo lugar en la emblemática Quinta Grijalva, donde nació una de las tradiciones más queridas por los tabasqueños. Además, según el periódico El Sol de México, la banda que la acreditaba como embajadora de Cunduacán le fue colocada en el tradicional Café del Portal
Desde ese momento, Mireya no solo representó a su municipio, sino que dejó una huella imborrable en la historia cultural de Tabasco, dando inicio a una tradición que hoy sigue llenando de orgullo, alegría y color a nuestra tierra
¿Sabías este dato?
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¿Quién es tu Flor de Tabasco favorita de todos los tiempos?
¿Desde cuándo sigues esta hermosa tradición?
¡Celebremos nuestras raíces y nuestra historia!
